Viernes, 9 de julio de 2021

ESTUDIO BÍBLICO #114 – VIERNES, 9 DE JULIO DE 2021

TEMA: LOS HIJOS DE PROSPERIDAD

Dr. William Soto Santiago

Jueves, 2 de diciembre de 1999

(Segunda actividad)

Araucária, Paraná, Brasil

Escritura base:    Segunda de Crónicas 20:20

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Primer Sello – Pág. 130

Rev. William M. Branham

128. El nombre “Jacob” significa suplantador, uno que ocupa el lugar de otro, un engañador. Eso fue lo que él hizo: se puso una piel de oveja y engañó a su padre, quien era profeta, para obtener la bendición del primogénito. Puso varas de álamo verde en el agua y las descortezó para que se viera lo blanco del palo, y así hizo que las vacas y las ovejas preñadas parieran becerros y ovejas listados, pintados y salpicados de diversos colores (Génesis 30). Era nada menos que un engañador. Pero una noche se encontró con algo verdaderamente real, él supo que era algo real, y se mantuvo allí hasta el amanecer, hasta que venció; y entonces su nombre fue cambiado a Israel, lo cual significa “un príncipe con poder ante Dios”. ¿Correcto? Así fue con todos los vencedores.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Cuarto Sello – Pág. 267

Rev. William M. Branham

179. Esto está tipificado en una manera hermosa. Ahora veamos a Jacob y Esaú. Esaú era un hombre religioso. Él no se presentaba como un incrédulo, más bien creía en el mismo Dios de Jacob, y el Dios de su padre; pero el problema estaba en que él era un muchacho que no servía para nada. Ahora, en cuanto al aspecto moral, él era de mejor actuación moral que su hermano. Pero él pensaba: “ ¿Qué significado tiene esta primogenitura?”. Y la vendió a Jacob.

180. Jacob no tenía las cosas grandes que tuvo Esaú, no tenía la herencia que pertenecía a Esaú, pero anhelaba tener esa primogenitura, y no le importaba cómo tenía que obtenerla, de alguna manera la tendría. Y Dios le tuvo respeto.

 

PALABRAS DE CLAUSURA EN

ENCUENTRO JUVENIL DEL CONO SUR

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 11 de octubre de 1992

(Segunda actividad)

Santa Cruz de la Sierra, Santa Cruz, Bolivia

Recuerden que siempre la bendición de Dios viene a las personas y Él bendice lo que uno tiene y lo que uno hace. En palabras más claras, trabajando, luchando, es donde las bendiciones de Dios se materializan para nosotros.

(…) Ahora, cuando Jacob le reclamó a su suegro, él le dijo: “Es que aquí no se hace así, de dar la hija menor primero, sino la mayor”. Quizás pensaban: “Se casa la menor y después la otra se queda sin casar. Se pone vieja, y ya después no hay quién ame a esa muchacha”. Podía ser una costumbre o una listería de su suegro.

Pero para una persona que tenga la Bendición de la Primogenitura hablada, no funcionan listerías de otras personas; porque mientras más listerías usen, más bendiciones le vienen a esa persona. Lo que le sucede a la otra persona es que pierde las bendiciones que tiene y le son pasadas a esa persona. Lo mejor que puede hacer la otra persona es unirse a esa persona que tiene la bendición, y decir: “Vamos a trabajar juntos porque tú tienes la bendición de Dios, y todo lo que tú hagas va a prosperar; porque esa es la promesa de parte de Dios”.

 

SALUDO A LOS JÓVENES Y NIÑOS

Dr. William Soto Santiago

Jueves, 26 de agosto de 1993

Torreón, Coahuila, México

Cuando es el tiempo para ser echada la bendición de Dios, la Bendición de la Primogenitura, ¡ahí debe estar la persona que quiere la Bendición de la Primogenitura! Si no está, ¡la recibe el que esté!

¿No es eso también lo que en la parábola de las vírgenes fatuas les pasa a las vírgenes fatuas? Que cuando vienen, ya la Bendición de la Primogenitura la tienen las vírgenes prudentes, y la puerta está cerrada.

(…) Por lo tanto, teniendo esa Bendición de la Primogenitura en nosotros, aprovechemos bien el tiempo trabajando en el Reino de Dios, porque la promesa es que todo lo que hagamos prosperará; porque con esa Bendición de la Primogenitura todo prosperará.

Si ustedes se fijan, cualquier cosita, aunque parezca algo sencillo, una tontería, ustedes pueden ver cómo esa bendición se materializa en cualquier trabajo pequeño, y después se vuelve algo grande. Y algunas veces decimos: “Pero yo no sabía que esto iba a ser tan grande”. Porque nosotros comenzamos las cosas grandes con y en cosas pequeñas, como comienza la vida siempre.

(…) Así que, siempre, las cosas grandes —vigilen— comienzan en forma pequeña, sencilla. Pero uno tiene que saber que tiene la Bendición de la Primogenitura; y no importa lo pequeño que usted vea lo que usted va a hacer: Creyendo que la bendición de Dios estará ahí, y estará materializándose en el cumplimiento de lo que es hablada en esa bendición – de lo que es hablado: entonces usted trabajará en lo que sea en el Reino de Dios, aunque parezca pequeño; pero Dios lo hará grande, porque a la vista de Dios es grande. A la vista de Dios es grande toda cosa pequeña que usted pueda ver.

 

HIJOS DE PROSPERIDAD

Dr. William Soto Santiago

Lunes, 27 de mayo de 1991

San Bartolomé M. A., Sacatepéquez, Guatemala

No creemos ni esperamos derrotas. Y si aparece a la vista algo como una derrota, lo miramos como una bendición: y por la fe ¡se convertirá en una bendición!

Así que con una fe positiva, siendo hijos del padre de la fe, no hay derrotas para nosotros.

Somos HIJOS DE PROSPERIDAD; y, sin todavía recibir la herencia estamos prosperando (porque la bendición que traemos por dentro produce prosperidad en lo espiritual y en lo material), ¡¿cómo será entonces el glorioso Reino Milenial, cuando heredaremos toda nuestra herencia?! ¡Ya entonces la prosperidad no tendrá límites!

Impreso en Puerto Rico