Viernes, 11 de septiembre de 2020

ESTUDIO BÍBLICO #28 – VIERNES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2020

TEMA: LA OBRA DE INTRODUCCIÓN AL MILENIO

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 2 de mayo de 1999

(Tercera actividad)

Santa Martha Acatitla, Ciudad de México, México

LIBRO DE LOS SELLOS

Preguntas y Respuestas – Pág. 415

Rev. William M. Branham

176. “Continúen adelante. Pero ¡hay uno en vuestro medio que vosotros no conocéis!”. Él conocía bien la hora de su Mensaje y sabía que a él le tocaba introducir a esa Persona. Juan sabía que Él estaba presente: “Hay uno en vuestro medio a quien vosotros no podéis ver. Están sucediendo cosas que vosotros no conocéis. Algo va a suceder. Él estará aquí y yo le conoceré”. Entonces un día él dijo: “¡He aquí! Allí está. ¡Allí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! Mi tiempo ha llegado a su fin. Yo lo he introducido, y ahora debo menguar y desaparecer de la escena; Él continuará la Obra de aquí en adelante. Dentro de poco estaremos en el Milenio. El tiempo está a la mano”.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Séptimo Sello – Pág. 464-465

Rev. William M. Branham

[138]. … Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas. Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, de las Copas, de la Tierra; y aun es el fin del tiempo. El tiempo termina, así nos lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: “El tiempo no será más”. Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina.

139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello.

 

LIBRO DE CITAS – Pág. 70

Preguntas y Respuestas

Jeffersonville, Ind., 5-27-62

Rev. William M. Branham

605 – “¿Dónde está ese que va a sembrar esa Simiente en esa Iglesia del tiempo del fin? ¿Dónde está esa Simiente que se está madurando, ese Elías prometido? E inmediatamente después de esos días asentará la gran tribulación y quemará la Tierra. Y entonces al regreso de la Iglesia y la Novia, la Novia y Cristo caminarán sobre sus cenizas, en el Milenio, cuando la Tierra sea purificada por el fuego. Y allí ellos reinarán. Y los paganos que nunca han oído el Evangelio serán levantados en ese tiempo, y los hijos de Dios serán manifestados. Si Él va a reinar Él tiene que tener alguna cosa sobre qué reinar. Él tiene que tener un dominio. Y ellos gobiernan y reinan con Cristo, y Cristo gobierna las naciones con una vara de hierro. Entonces el Evangelio; entonces los hijos manifestados de Dios con la autoridad como Él tenía cuando Él estaba aquí. ¿Ven? Allí vendrá el Milenio en ese reino. ¿Ven? – sobre las cenizas. Así que yo he estado vigilando por alguna cosa. ¿Se nos ha pasado en humildad y nosotros lo erramos? ¿Se fue ya, y la iglesia es dejada en sus pecados? Si eso es así entonces es más tarde de lo que ustedes piensan. Si no, entonces viene uno con un Mensaje que cuadra perfectamente con la Biblia, y una obra rápida rodeará la Tierra. La simiente saldrá en los periódicos, en material de lectura, hasta que cada Simiente predestinada de Dios lo haya escuchado. / Entonces cuando eso suceda, habrá una reunión. Y Jesús aparecerá, y será arrebatada la Iglesia de todas las partes del mundo, en la resurrección, y subirán. ¿Será como como cuando vino Juan, que ni aun los discípulos elegidos lo sabían? Ellos preguntaron: ‘¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?’. Él dijo: ‘Él ya vino y vosotros no lo supisteis’. Pero dijo Él: ‘Le hicieron lo que ellos dijeron que le harían’. Su mensaje a todo Israel fue tan rápido, miren, solamente se desarrolló en un pequeño… dos—dos lugarcitos, al bajar de Jerusalén, y allí, allí en Enón, en donde Juan fue a bautizar; y allí abajo, en el río en donde él estaba bautizando, el río se secó. Solamente seis meses y toda la introducción del Mesías se llevó a cabo”.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Cuarto Sello – Pág. 242

Rev. William M. Branham

48. Y el vino nuevo trae la revelación. Así sucedió en el Día de Pentecostés. Ellos sabían que debía haber un derramamiento del Espíritu y esperaron hasta que esto sucedió; y cuando llegó la vindicación de la revelación, entonces también llegó el estímulo. Y en verdad se llenaron de fuego; pues salieron a la calle después de estar detrás de puertas trancadas, a predicar el Evangelio a la gente a quienes antes le temían. Correcto. Algo había sucedido: La verdadera Palabra de la promesa había sido vindicada. Ahora paremos aquí por un ratito.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

Preguntas y Respuestas – Pág. 394

Rev. William M. Branham

64. Ahora, ¿qué es lo que estimula a la Iglesia? La Revelación. Entonces el vino nuevo sería… Fíjense bien: el aceite y el vino estaban unidos en el sacrificio, en la adoración de la Iglesia; estaban juntos. En la concordancia vemos una lista larga de versículos donde el vino y el aceite están juntos en la adoración.

65. El aceite siempre es el Espíritu Santo. Hallamos eso en Ezequiel y en otros lugares en el Antiguo Testamento y también en muchos lugares en el Nuevo Testamento. ¿Por qué ungimos a los enfermos con aceite? Hacemos eso porque simboliza el derramamiento del Espíritu Santo sobre ellos. También: Las vírgenes prudentes tuvieron aceite, pero las fatuas no lo tuvieron. Eso es el Espíritu.

66. Entonces, si el aceite representa a Dios y Dios es Espíritu, Dios es la Palabra: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y aquel Verbo fue hecho carne”. Eso fue Dios. Entonces, si la Palabra está aquí en una forma natural, el vino es entonces el agua, la revelación que nos da la interpretación de la Palabra, la cual estimula al creyente. Se ponen alegres: “Yo nunca había visto esto antes. ¡Oh, gloria!”. ¿Qué es eso? El estímulo de la revelación. (Yo tampoco sabía eso hasta el día cuando estuve allí sentado estudiándolo).

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Sexto Sello – Pág. 358

Rev. William M. Branham

138. Todas están dirigidas en esa dirección. Pero solamente los que tienen sus nombres en el Libro de la Vida oirán cuando Dios les llame: “Mis ovejas oyen mi Voz”. Lo único que tenemos que hacer es efectuar el llamado de la oveja, del cual los cabritos no conocen nada. Fíjense bien cuál es el llamado de las ovejas: “Mis ovejas oyen mi Voz”. ¿Por qué? ¿Qué es una voz? Una voz es una señal espiritual. Dios le dijo a Moisés: “Si no oyen la voz de la primera señal, acontecerá que sí oirán la voz de la segunda señal. Mis ovejas oyen mi voz”.

139. Ahora, estas cosas deben estar aconteciendo en los últimos días y las ovejas de Dios lo reconocerán. ¡Ellas reconocen! “Mis ovejas me conocen, pero al extraño no seguirán”. Ellas no seguirán a los extraños. Tiene que ser uno con una señal vindicada para el día presente, y entonces ellas lo reconocerán.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Tercer Sello – Pág. 212

Rev. William M. Branham

104. Y esa es la misma razón por qué los avivamientos que debemos tener hoy… Ahora, hemos tenido avivamientos denominacionales, pero no hemos tenido una verdadera sacudida. No, no señor. No piense que tenemos avivamientos, porque no los tenemos. Tienen millones y millones de miembros de iglesias, pero no hay nada de avivamiento. La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos Siete Truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido.

 

LA VISIÓN DE LA GRAN CARPA CATEDRAL – VOL. I

Pág. 105

¿Por que un monte?

Dr. William Soto Santiago

24 de septiembre de 1978

Guatemala, C.A.

Luego en la cima de la montaña, cuando Jesús ascendió a la cima de la montaña en el Monte de la Transfiguración con Pedro, Jacobo y Juan, allí ellos vieron a Moisés y a Elías. Ellos querían hacer allí tres carpas, tres enramadas: una para Jesús, una para Moisés y otra para Elías. ¿Para qué? Para que en cada una de esas carpas… en la de Jesús, se enseñara el mensaje de Jesús; en la de Elías, se enseñara el mensaje de Elías; y en la de Moisés, pues, el mensaje de Moisés. Cada uno de ellos sería el ministro de ese sitio. Como también había tres discípulos, de seguro que para cada grupo…, quizás en una estaría Pedro; quizás Pedro esperaba estar con Jesús; y Jacobo y Juan estarían uno con Moisés y otro con Elías.

Ustedes saben que ellos siempre desearon… la mamá de Jacobo y Juan deseaba que uno se sentara a Su diestra y el otro a Su siniestra, o sea, a su izquierda. Esa es la misma posición que tenían Moisés y Elías. Moisés y Elías estaban uno a cada lado de Jesús. Esa era la posición que deseaban Jacobo y Juan.

 

LA VISIÓN DE LA GRAN CARPA CATEDRAL – VOL. III

Pág. 173-174

El orden divino para la resurrección y la transformación

Dr. William Soto Santiago

Sábado, 2 de mayo de 2015

Bogotá D.C., Colombia

Recuerden que muchas personas dicen: “Este es mi mano derecha, el más importante, al que le confío todo, al que le dejo que haga todas las cosas que yo tengo que hacer; y el de la izquierda es el otro”.

Y entonces Jesús le dice: “¿Podéis beber la copa que he de beber?”. Ellos dicen: “Sí”, porque el que está buscando una bendición en el Reino de Dios no puede buscar a ver cuáles son los problemas. Tiene que buscar la bendición y creer que va a llegar. Esa es la meta del creyente.

Y Cristo les dice: “El sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. O sea que ustedes no pueden venir a mí diciéndome que les dé esa posición, porque yo a quien único la puedo dar es a aquellos para los cuales está asignada esa posición”. Esa es la posición de Moisés y Elías. Aparecieron allá y esa era la posición que ellos querían.

Recuerden que en una ocasión también, cuando en Samaria no los recibieron, Jacobo (que es Santiago) y Juan, le dicen a Jesús: “¿Quieres que mandemos a descender fuego del Cielo, como hizo Elías, para que los queme?”. Cristo les dice: “Ustedes no saben de qué espíritu son”. Es que querían ser como Elías (¿y quién no?) y ser como Moisés (¿y quién no?).

Y esas son promesas para el Día Postrero. A alguien Cristo le va a dar esa posición. Pero no vamos a hablar de eso ahora, eso está bajo el Sexto Sello, que es el misterio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías; pero algún día, cuando estemos en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, ahí será donde se abrirá ese misterio completamente. Se abrirá el misterio de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Señor con Sus Ángeles, con Moisés y Elías. Y va a ser sencillo; porque las cosas de Dios, mientras más grandes, más sencillas son.

 

TODOS SEREMOS PROBADOS PARA SER ADOPTADOS – VOL. I

Pág. 164-165

La batalla de la vida

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 20 de agosto de 1995

(Segunda actividad)

Cayey, Puerto Rico

(…) La victoria está prometida para cada uno de nosotros, la victoria está prometida para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así como Él venció y se levantó de entre los muertos y ascendió al Cielo, así también se levantarán de entre los muertos, los muertos en Cristo, en cuerpos eternos; y nosotros los que vivimos seremos transformados; y luego seremos raptados, arrebatados con Cristo en el aire para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así como Cristo resucitó y luego de 40 días ascendió al Cielo y se sentó en el Trono de Dios en el Cielo, se sentó con el Padre en Su Trono; y ahora nosotros nos sentaremos con Cristo en Su Trono allá en la tierra de Israel, en el Trono de David, y estaremos como Su Gabinete en ese glorioso Reino Milenial.

Así que grandes son las bendiciones que Dios tiene para los vencedores en LA BATALLA DE LA VIDA.

Nunca se desanimen. Hay muchas cosas que pueden desanimar a las personas, pero no se desanimen ustedes nunca; no busque ni halle usted tropiezo en nada en el Programa Divino. Y si algún hermano comete algún error, alguna falta o algún pecado, clame a Dios por él; y no lo critique, sino ore por él, para que Dios tenga misericordia de su hermano y lo ayude y lo restaure en el Programa de Dios. Y así, unos a otros ayudándonos con amor divino, y trabajando en la Obra de Dios, en donde estamos haciendo tesoros en el Cielo; porque el que trabaja en la Obra de Dios, eso es lo que está haciendo: tesoros en el Reino de Dios.

Impreso en Puerto Rico