Viernes, 8 de octubre de 2021

ESTUDIO BÍBLICO #140

VIERNES, 8 DE OCTUBRE DE 2021

TEMA: LA MANO FUERTE DE DIOS EXTENDIDA

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 16 de agosto de 1998

(Tercera actividad)

Monterrey, Nuevo León, México

Escritura base: Éxodo 3:13-22

 

LIBRO DE CITAS – Pág. 102

El Tercer Éxodo

Jeffersonville, Ind., 6-30-63

Rev. William M. Branham

887 – “Padre celestial, nosotros por fe miramos hacia el futuro. Estoy mirando ahora, por fe, hacia algo que viene, Señor, sobre la Tierra, que atraerá a Tu pueblo juntos. Cuando vemos las iglesias denominacionales asegurándose y haciéndose diferentes, es realmente empujando la gente hacia afuera. / Ahora, yo te ruego, Dios, mientras veo el día en que la denominación está oprimiendo a los creyentes, excomulgándolos, diciendo que ‘sus nombres deben estar en sus libros, o si no, están perdidos. No tengan que ver nada con el otro grupo’. Es solamente la tierna mano de Jehová, guiándolos hacia el Árbol de la Vida”.

 

LUCHANDO PARA VENCER Y REINAR

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 21 de enero de 2001 (Segunda actividad)

Cayey, Puerto Rico

Y ahora, entre Cristo y el diablo encontramos que ha habido una lucha.

Cristo luchó, venció y se sentó en el Trono de Dios en el Cielo: obtuvo la victoria. Pero ahora hay una lucha para sentarse en el Trono de David. Y esa lucha Cristo la lleva a cabo, pero el diablo también lucha por sentarse en el Trono de David; porque la promesa es que desde ese Trono de David se reinará y se gobernará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Por lo tanto, el diablo estará activo luchando en contra de Cristo y el Programa de Cristo. El diablo tratará de adelantarse para sentarse en el Trono de David. ¿Cómo lo hará? Por medio del anticristo, el hombre de pecado, tratará de engañar al pueblo hebreo.

El pueblo hebreo, por cuanto no recibió a Cristo en Su Primera Venida, el Rey de Israel, para sentarlo en el Trono de David… Cristo dijo: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre, y no me recibís; otro vendrá en su propio nombre, y a él recibiréis”1.

El anticristo vendrá en su propio nombre al pueblo hebreo y engañará al pueblo hebreo, porque irá con paz. Porque el pueblo hebreo está esperando la paz, y el hombre que le hable de paz y le prometa paz para el pueblo hebreo, ese será su mesías. Y el anticristo, el hombre de pecado, tratará de engañar al pueblo hebreo (o sea, el diablo por medio del hombre de pecado); porque el que se siente en el Trono de David, gobernará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones que hay en la Tierra.

Dios le dará autoridad sobre todas las naciones al que se sentará sobre el Trono de David, para regirlas con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero. Cristo dice: “Así como yo he recibido de mi Padre”. Apocalipsis, capítulo 2, versos 26 al 27:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre”.

Así como Jesucristo recibió del Padre autoridad sobre toda la Creación, sobre el universo completo, cuando se sentó en el Trono del Padre en el Cielo (desde ese Trono Cristo gobierna el universo completo y da sostén a toda la Creación); y ahora, en esa misma forma en que Cristo recibió del Padre autoridad, Cristo dará autoridad al que se siente en el Trono de David. Por eso la promesa es: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”.

Y ahora, el diablo sabe eso y conoce esas Escrituras, y sabe que el único lugar donde se sentará un Rey y gobernará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, para cumplir ese glorioso Reino Milenial de Cristo, es el Trono de David. No hay ningún otro trono aquí en la Tierra que tenga esa promesa.

El trono del reino de los gentiles en la etapa cuarta, de las piernas de hierro y pies de hierro y de barro cocido, es el trono de los Césares; y ese trono no tiene promesas para permanecer por el Milenio y por la eternidad.

Ese trono de los Césares, vean ustedes, será quitado; y el trono de los Césares… y luego viene a ser el trono del anticristo, de la bestia, el trono de Satanás. Será quitado, el gobierno de ese trono cesará, conforme a Apocalipsis, capítulo 11, versos 15 en adelante, donde dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”.

Y ahora los reinos de este mundo serán de nuestro Dios, de nuestro Señor Jesucristo; por lo tanto, el diablo no tendrá parte ni suerte en ese Reino glorioso de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso el diablo en Apocalipsis, capítulo 20, es atado y colocado en el abismo, para que no engañe más a las naciones; porque el diablo no tendrá parte ni suerte en ese Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Apocalipsis, capítulo 20, verso 1 en adelante, dice:

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años”.

¿Quién podrá ser este Ángel que viene con la llave del abismo? En Apocalipsis, capítulo 1, verso 18, dice… vamos a ver, 17 al 18, dice:

“Cuando le vi (o sea, cuando vio a Cristo, al Hijo del Hombre), caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre , diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades (o sea, las llaves del infierno – de la muerte y del infierno)”.

Por lo tanto, Cristo colocará, atará y colocará al diablo, la serpiente antigua, ¿dónde? En el abismo; y no podrá engañar más a las naciones (el diablo), y no podrá gobernar más sobre las naciones. Por lo tanto, el reino del diablo, el reino de las tinieblas será quitado; y será establecido el glorioso Reino Milenial de Jesucristo nuestro Salvador. Cristo se sentará sobre el Trono de David, al cual Él es heredero.

Y: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”2.

Hay que vencer; y para vencer hay que luchar, para poder reinar con Cristo por el Milenio y por toda la eternidad.

También encontramos que Cristo ha estado luchando; y en este tiempo final luchará en contra del diablo, que estará encarnado en el anticristo, y Cristo lo vencerá.

Impreso en Puerto Rico

1 San Juan 5:43

2 Apocalipsis 3:21