Viernes, 21 de enero de 2022

ESTUDIO BÍBLICO #170

VIERNES, 21 DE ENERO DE 2022

TEMA: EL MISTERIO DE LA CENA

DE LAS BODAS DEL CORDERO

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 21 de diciembre de 1997

(Segunda actividad)

Austin, Texas, Estados Unidos

Escritura: Apocalipsis 19:7-9

 

LA CONGREGACIÓN

DE LOS PRIMOGÉNITOS INSCRITOS EN EL CIELO

Dr. William Soto Santiago

Martes, 2 de diciembre de 1997

Bogotá, Colombia

Nuestras almas han venido de Dios, han venido de la séptima dimensión; y así como Jesús decía: “Vine de Dios y regreso a Dios” [San Juan 16:28], así es para cada hijo e hija de Dios, para cada primogénito escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Cada uno de los primogénitos de Dios ha venido a esta Tierra en medio de una raza caída; y por eso hemos tomado cuerpos mortales y espíritus del mundo, y por eso se ha requerido un nuevo nacimiento, el cual obtenemos al creer en Cristo como nuestro Salvador, y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo, y recibir Su Espíritu Santo; y así recibimos el espíritu de la sexta dimensión, ese cuerpo teofánico; para luego, en el Día Postrero, recibir el cuerpo físico y eterno que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también. Y eso es la adopción de los hijos e hijas de Dios, de los primogénitos de Dios, primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

(…) Ahora podemos ver que ese es el grupo más importante del planeta Tierra: la congregación de los primogénitos de Dios inscritos en los Cielos, en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, vean ustedes cómo el nombre de cada uno de ustedes, y también el mío, está escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; porque Dios en lo primero que pensó fue en esos primogénitos. Por eso son los primogénitos: porque son las personas, en las primeras que Dios pensó para traerlos a existencia; y por esa causa, desde antes de la fundación del mundo estábamos como un pensamiento, como un atributo en la mente de Dios; y de ahí hemos venido nosotros.

Y por eso es que hemos tenido el derecho a obtener un cuerpo teofánico; y para eso se requería el nuevo nacimiento. Y para poder efectuarse el nuevo nacimiento se requería que Jesucristo viniera en carne humana: El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Elohim, Melquisedec, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que libertó al pueblo hebreo de Egipto, se requería que viniera en carne humana.

Y vino en carne humana y fue llamado Jesús; para Su cuerpo físico morir en la Cruz del Calvario llevando nuestros pecados, para que nosotros podamos vivir eternamente, para que nosotros seamos restaurados a la vida eterna, y podamos obtener el cuerpo eterno de la sexta dimensión, que es el cuerpo teofánico o espíritu teofánico.

(…) Ahora, vean ustedes, lo único que salvó al pueblo hebreo de la muerte de sus primogénitos fue la muerte del cordero que cada uno tenía en su casa, y su sangre aplicada en el dintel de sus puertas; la muerte no podía entrar allí.

Y ahora, para los primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, Dios proveyó un cordero: el Cordero de Dios, Jesucristo; y Su Sangre siendo aplicada en el dintel de la puerta de nuestra alma, de nuestro corazón; y nosotros comiéndonos Su carne.

Y dentro de la Casa donde está ese Cordero —que es la congregación de los primogénitos— la muerte no puede matar a esos primogénitos, el diablo no puede matar esos primogénitos con muerte; porque tienen vida eterna por medio del Sacrificio de Cristo; y están seguros (¿dónde?) en la congregación de los primogénitos de Dios.

Fuera de esa congregación no están seguros; porque la congregación de los primogénitos de Dios es la que tiene aplicada la Sangre de Cristo en la Puerta; y la Puerta es Cristo. Eso es en la congregación, la Iglesia, como Cuerpo Místico de creyentes; y como individuos, pues tenemos la Sangre de Cristo aplicada en el dintel de la puerta de nuestro corazón.

(…) Y vean ustedes cómo Dios tiene en Su mano ese Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero; y vean cómo luego Cristo lo toma. Y vamos a dejarlo ahí; porque después pasa de Cristo a una persona, el cual se come ese Libro.

Y cuando se pase lista, y cuando se llegue el momento…, vamos a decir, en la Cena de las Bodas del Cordero, para la repartición de los galardones: el Ángel Ministrador allí tendrá el Libro; pues es el que lo recibe en el tiempo final, y el que se lo come; y llamará para que se presenten delante de Cristo, para Cristo darle su galardón a cada persona.

¿Y por qué estará un Ángel con Jesucristo allí? Porque ese será el que estará trabajando con Él, Su administrador. ¿No dice la Escritura, hablando del siervo fiel y prudente, no dice: “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”1? ¿Le halle haciendo cómo? Dándole el alimento, la ración, a tiempo, a los escogidos de Dios. “De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”. Y allí lo vemos trabajando con Cristo.

 

EL TIEMPO DE COMER EL LIBRO DE LOS SIETE SELLOS

Dr. William Soto Santiago

Viernes, 9 de junio de 1995

Cayey, Puerto Rico

(Tomo 46)

Nosotros estamos en un tiempo muy importante, en el cual nos ha tocado comer el Libro de los Siete Sellos. Y la parte más importante de ese Libro es la que tiene que ver con nosotros; porque es la parte que llevará a perfección al Cuerpo Místico de Cristo completo, en la Obra que Cristo estará haciendo en Su Iglesia en este tiempo final.

Por eso es tan importante estar comiendo el Libro de los Siete Sellos abierto; y por esa causa es que en San Mateo, capítulo 24, verso 44 en adelante, al 47, dice Cristo:

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa (o sea, ¿cuál es el mensajero fiel y prudente al cual puso su Señor sobre Su Casa…?, que es Su Iglesia), para que les dé el alimento a tiempo?”. ¿A quiénes? A la Familia de Dios, a los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo, a la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Para que les dé el alimento espiritual?

¿Quién es ese siervo fiel y prudente al cual cuando su Señor venga le halle haciendo así? ¿Cuál es ese siervo fiel y prudente al cual cuando su Señor venga le halle dándoles a ellos el alimento espiritual del Libro de los Siete Sellos, y sobre todo el Séptimo Sello, dándoles ese alimento espiritual?

Pero no solamente se queda dándole el Séptimo Sello, que es el más importante de todos, sino que también le da el contenido de los demás sellos; o sea que le da a conocer también todas las cosas que pasaron, que sucedieron en el pasado, las cuales ya están reveladas; porque Dios las reveló al séptimo ángel mensajero, y ya esas cosas son historia.

O sea que les dará también historia de la Iglesia del Señor Jesucristo pasando por las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, y se la mostrará en el Templo espiritual de Cristo, en el Lugar Santo; y luego les mostrará a la Iglesia en el Lugar Santísimo en el fin del tiempo. O sea que les mostrará todo el Programa Divino que Cristo tenía para llevar a cabo en y con Su Iglesia desde el comienzo hasta su final. O sea que tendrá un Mensaje completo, porque tendrá una revelación completa del Libro de los Siete Sellos.

 

LA TRAYECTORIA DEL ESPÍRITU SANTO

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 12 de enero de 2003

Cayey, Puerto Rico

Durante el Reino Milenial habrá paz y amor entre los seres humanos, será un Reino que gobernará el mundo entero; y nadie podrá pecar, porque el diablo estará atado y echado en el abismo.

Ahora, podemos ver que en la trayectoria del Espíritu Santo, el Espíritu Santo ha estado en el Antiguo Testamento; lo encontramos allá en el Génesis sobre las aguas moviéndose; lo encontramos en medio del pueblo descendiente de Adán moviéndose también, hasta Jesús; y ya en Jesús lo encontramos moviéndose en un cuerpo de carne. Se movió también a través de los cuerpos de carne de los profetas, Cristo la Columna de Fuego, el Espíritu Santo.

Luego lo encontramos viniendo el Día de Pentecostés, y lo encontramos moviéndose en medio de Su Iglesia; y lo encontramos moviéndose en medio de las naciones, llamando y buscando Sus escogidos de edad en edad.

Naciones, pueblos y lenguas representan o están representados en aguas, en mares o un mar, por lo tanto, el Espíritu de Dios ha estado sobre las aguas, sobre naciones, pueblos y lenguas, produciendo una nueva creación, produciendo hijos e hijas de Dios.

Como la gallina cuando está en su nido con —digamos— una docena de huevos, cualquier persona podrá decir: “Pero, ¿y qué hace esa gallina ahí?”. Está calentando los huevos, está empollándolos, para producir muchos pollitos, muchas aves, muchos pollos iguales a ella y al gallo. Y Cristo en Espíritu Santo está produciendo hijos e hijas de Dios.

Cada vez que una persona nace de nuevo, cada vez que una persona recibe el Espíritu Santo: ha nacido, se ha roto el cascarón y nació un hijo o una hija de Dios. El mismo Cristo dijo en una ocasión (hablando de Jerusalén): “¡Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollitos, y no quisiste!”2.

Ahora, encontramos al Espíritu Santo en Su trayectoria, ¿dónde? En medio de Su Iglesia, produciendo hijos e hijas de Dios como lo hizo en edades pasadas, y enseñándonos todas las cosas que han de suceder pronto, en este tiempo final; porque el Espíritu Santo vino para guiar a toda justicia y a toda verdad, y para enseñar.

Él es el Guía para la Iglesia y para cada creyente en Cristo; Él es el que obra en cada creyente la justificación, la santificación y el bautismo del Espíritu Santo; y Él es el Sello del Dios Viviente.

(…) Que Dios les recompense grandemente a todos ustedes según sea vuestra obra de cada uno como individuo, y también lo haga conmigo; porque si Él lo ha prometido, yo quiero la recompensa que Él ha prometido.

Bueno, si alguien no la quiere, entonces no se va a perder, Él nos va a dar esa recompensa que alguien no quería, la va a pasar para alguno.

¿Quiénes saben a quiénes o a quién Dios le pasa lo que otros no aprovechan? ¿A quién le pasó el talento de aquel que no hizo nada con él? Al que tenía más.

Así que para que Dios nos pase galardones de otros que no quieren trabajar, entonces trabajemos mucho, para tener muchos galardones; y que Dios siga dándonos más galardones, bueno, más talentos.

Vean, Él añade talentos a las personas. Ustedes algunas veces ven una persona que antes—como decimos nosotros—no sabía, por ejemplo, no sabía cantar, desentonaba mucho; pero es una persona que le gusta trabajar en la Obra; y de momento usted lo escucha que ya está cantando, que ya la voz le sirve. ¿Qué pasó ahí? Dios le ha dado un talento. Alguien no usó el talento.

Y ahora, algunas personas tienen problemas, tienen buenas voces y no cantan; y algunas veces después se les daña la voz y ya no sirven para nada; pero esa bendición a alguien Dios se la pasó. A uno se le dañó la garganta, la voz, y a otro se le arregló; cuando el talento pasó de uno al otro, las cosas cambiaron para la persona.

Así que trabajemos en la Obra del Señor lo más que podamos. En este año vamos a trabajar como si este fuera el último año que tenemos en estos cuerpos terrenales.

No les estoy diciendo que será, pero tenemos que estar preparados siempre en el año que estamos viviendo, creyendo que ese será el año que vamos a ser transformados; y el mes que vamos a ser transformados, esperando que sea el mes que estamos viviendo; y la semana que vamos a ser transformados, esperando que sea la semana que estamos viviendo; y el día que vamos a ser transformados, el día que estamos viviendo. Siempre en presente.

(…) Ya yo estoy esperando que de un momento a otro, pues Dios me dé luz verde para hablar algunas cosas; mientras tanto, estoy almacenando (y hay bastante almacenado); pero que de entre todas las cosas que están almacenadas, les voy dando lo que Él me permite darles; pero tengo otras que todavía no me ha sido permitido a mí darlas; pero están seguras, están muy seguras. Y en algún momento (ya sea en Puerto Rico, en algún país) Él nos va a dar esas cosas, y nos va a abrir también el entendimiento para comprenderlas.

Bueno, ya en estos días vieron lo de los Ángeles, el Arcángel Gabriel, y también hemos visto lo del Ángel que acompañaba al reverendo William Branham; hemos visto estas cositas. Y hemos visto también el por qué también habla de los Dos Olivos: Apocalipsis, capítulo 11, que es lo mismo de Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14.

Bueno, hemos visto que los Arcángeles de Dios: Gabriel y Miguel, así como han estado en medio del pueblo hebreo en el Antiguo Testamento, han estado en la Iglesia del Señor Jesucristo. Bueno, vamos a dejar eso quietecito ahí, porque si se llega a hablar todo lo que hay ahí sellado, se abriría el Séptimo Sello completamente al entendimiento de las personas; pero vamos a dejar eso quietecito ahí.

Es que el misterio de los olivos, de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, que son los que suenan la Séptima Trompeta de Apocalipsis 11, verso 15 en adelante, dice el reverendo William Branham que la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello para la Iglesia; y también dice: “La Séptima Trompeta y el Séptimo Sello son la Venida del Señor”. O sea que se junta todo, y entonces eso es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. ¿Ven?

Así que vamos a dejar eso quietecito ahí, no vamos a abrirlo más de lo que está abierto al entendimiento hasta el momento; pero yo espero que siga Dios abriéndonos más y más las Escrituras, y también el corazón, el alma y la mente para entender.

Impreso en Puerto Rico

1 San Mateo 24:46

2 San Lucas 13:34