Viernes, 10 de septiembre de 2021

ESTUDIO BÍBLICO #132

VIERNES, 10 DE SEPTIEMBRE DE 2021

TEMA: EL SER HUMANO

FRENTE A LA ENCRUCIJADA DE LA VIDA

Dr. William Soto Santiago

Jueves, 25 de junio de 1998

Barranquilla, Atlántico, Colombia

Escritura base: San Mateo 7:13-14

 

LIBRO DE LOS SELLOS

La Brecha – Pág. 92

Rev. William M. Branham

150. Señor Jesús, la hora es muy avanzada y posiblemente puede ser mucho más tarde de lo que estamos pensando. Estamos contentos al ver esta hora llegando. Es la hora más gloriosa que el mundo ha conocido. Eso es para el creyente; pero para el que rechaza, es el tiempo más triste, porque es imposible sacar letras del alfabeto para formar las palabras para expresar la calamidad y el llanto que les espera más adelante. Ni tampoco hay en nuestro alfabeto cómo formar las palabras para expresar las bendiciones que están en el porvenir para el creyente. Padre, puede haber algunos aquí esta noche sin esperanza alguna, y si son seres con la capacidad de razonar inteligentemente, y si la Sangre todavía está sobre el Propiciatorio, permite que el Cordero salga del Trono para entrar en sus corazones esta noche y revelarles que están perdidos, y con las manos ensangrentadas lo vean y le oigan decir: “Ven mientras todavía es tiempo de venir”. Señor, entrego este mensaje juntamente con mi corazón en Tus manos. Haz lo que quieras, Padre, en el Nombre de Jesús.

 

LA VIDA, UN MILAGRO DE AMOR

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 2 de mayo de 1982

Maturín, Monagas, Venezuela

Encontramos que todos los problemas tienen una solución. Encontramos que siempre hay una salida para todas las encrucijadas en donde se encuentre el ser humano. Estamos viviendo aquí en la Tierra todos juntos; el problema de uno afecta a los demás.

Ahora (no les concluí lo que estaba hablando de Noé), el problema que habría de venir sobre la humanidad afectaría a Noé y su familia, pero Dios le dio la solución a ese problema; y él anunció, tanto el problema que habría de venir como la solución también; y allí estaba expresándose a través de Noé el amor divino.

(…) Eso es lo que realmente necesitamos nosotros: dejar que se exprese el amor en todas nuestras obras terrenales, porque entonces realmente estará Dios moviéndose en medio de todos nosotros y a través de cada uno de nosotros. Y entonces, si la vida es un milagro de amor, la vida vivida por usted será un milagro de amor ya expresado, será la expresión del amor.

En eso nosotros debemos tomar cuidado para que así sea, de tal manera que todo lo que hacemos y en todo lo que nos movemos podamos ver el amor manifestado. No hacer nada por contienda, por celo; no hacer nada por ira o con ira, sino en amor; así llegaremos a la meta que tenemos, y así la meta de Dios para con los que viven en esta Tierra será completada.

(…) Ahora, muchas personas o algunas personas ignorantes, algunas personas que sufren aquí en la Tierra, dicen: “Yo sufro tanto aquí en la Tierra que ya no me importa nada. Sufro tanto aquí en la Tierra y tengo tantos problemas que no me importa nada, no me importa el irme al infierno”. Pero mire, si usted sufre tanto aquí en la Tierra, que no es tan malo como el infierno, ¡cómo será en el infierno?

Así que usted entonces parece que no está cansado de sufrir, porque si tras que sufre aquí en la Tierra después no le importa nada irse allá (allá al infierno, que es tan malo)… Más bien, la persona debe ser sabia, entendida, y decir: “Yo estoy cansado de tanto sufrir, de tanto luchar, y quisiera un descanso en algún tiempo; y donde único habrá descanso y paz y felicidad será en el Reino de Dios, pues se vivirá por toda la eternidad. Por lo tanto, yo quiero tener una esperanza; quiero, entonces, con fe genuina creer en la Palabra de Dios; porque, aunque sufra mucho acá, no quiero irme al infierno, donde se sufrirá más. Ya estoy cansado de sufrir acá, quiero irme al Cielo, quiero irme al Paraíso, quiero irme a un lugar donde haya paz, donde haya felicidad, donde todo lo que haya sea amor divino manifestado”.

Esa es la manera correcta para el ser humano pensar. Y el más que sufre pues debe pensar, con más razón, en esa forma, porque lo que desea es que terminen sus sufrimientos, sus problemas; y la única manera será teniendo parte en el Plan que Dios tiene para el tiempo en que vivimos, para que después tenga parte en la eternidad; porque sus obras que hace aquí en la Tierra, con ellos seguirán.

 

LIBRO DE CITAS – Pág. 171

Comunión

Tucson, Ariz., 12-12-65

Rev. William M. Branham

1539 – “Ustedes saben, la hora pronto aparecerá cuando entre nosotros estará… El Espíritu Santo hablará claro, como lo hizo con Ananías y Safira. Esa hora está llegando. ¡Solo recuerden eso! Dios va a morar entre Su pueblo”.

 

EL MISTERIO DE LA GUIANZA DIVINA

(Reunión de ministros)

Dr. William Soto Santiago

Sábado, 1 de noviembre de 1997

Santiago de Chile, Chile

“… Y dije: ‘¿Por qué no puedo ver a Jesús?’.

Dijo: ‘Algún día Él vendrá, y vendrá a ti primero y tú serás juzgado. Estas personas son tus convertidos que has guiado’.

Dije: ‘¿Y por ser un líder tengo que ser juzgado? (Le sorprendió esas palabras que le fueron dichas, de que tenía que ser juzgado. Y eso no debe sorprenderles a ustedes tampoco)”.

El hermano Branham dijo: “‘¿Y por ser un líder tengo que ser juzgado?’.

Respondió: ‘Sí’.

Entonces dije: ‘¿Todo líder tiene que ser juzgado de esta manera?’.

Respondió: ‘Sí’.

Pregunté: ‘¿Qué de San Pablo?’.

Dijo: ‘Él tendrá que ser juzgado con los suyos’ (O sea, no solamente juzgado el mensajero, sino su gente también: él tendrá que ser juzgado con los suyos)”.

(…) Hemos visto que habrá un juicio para todos los que han sido los mensajeros de cada etapa, y serán juzgados con el grupo de su edad; y ahí, si salen bien, regresarán a la Tierra en cuerpos eternos; si no salen bien, pues no regresarán. Y si alguno del grupo de alguna edad no sale bien, pues el mensajero no se lo puede traer para acá. Así que vean ustedes cómo será ese juicio para ellos.

¿Y para nosotros cómo será, estando nosotros aquí en la Tierra? Porque el juicio comienza ¿por dónde? Por la Casa de Dios. Ese es un juicio en la Casa de Dios para los de las edades pasadas y para los que vivimos aquí en la Tierra.

Así que al final de nuestra labor veremos —en ese juicio que Él nos hará— si entraremos o no entraremos. Por eso sea cada uno cuidadoso; porque la Escritura dice, San Pablo dice, que la obra de cada uno va a ser probada, y el fuego hará la prueba; y dice que la obra de algunos va a ser quemada1.

Así que ustedes tienen que estar conscientes de esta realidad, y trabajar en la Obra de Cristo con amor divino y con reverencia, con respeto y con santidad en la Obra del Señor, conscientes de que no estamos trabajando para cualquier persona aquí de la Tierra, sino para Dios; y Él espera un comportamiento correcto de parte de todos nosotros; que no nos metamos en problemas o busquemos problemas, sino que trabajemos siendo fieles a Cristo y a Su Obra en el tiempo en que nos toca vivir.

Y siempre evitando el hacer cosas que sean de tropiezo para la Iglesia del Señor.

Nunca pensando como cualquier persona puede pensar: “El que tropiece, que tropiece”. Eso es una actitud y pensamiento irresponsable; por lo cual tendrá que dar cuenta a Dios.

No podemos ser piedras de tropiezo, sino de bendición para todos los hijos e hijas de Dios; ayudándonos siempre en todo, y sabiendo que al final del camino, al final de nuestra labor, y al final de la labor de la Obra de Cristo en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, viene esa partecita, donde los que están en el Paraíso, los mensajeros con su grupo, serán juzgados, y nosotros también acá en la Tierra.

Antes de entrar va a ser eso; porque después que ya estemos en el cuerpo teofánico y cuerpo físico eterno, ya será el juicio de la repartición de galardones (o sea que ya no será un juicio para si vamos a entrar o no vamos a entrar). Pero antes de entrar al nuevo cuerpo, algo va a estar pasando. Porque si para los que están en el Paraíso, que ya están allá, y que se sabe que tienen sus cuerpos teofánicos, van a pasar por un juicio, el mensajero con su grupo va a pasar por un juicio, Jesucristo los va a juzgar a cada uno de ellos, ¡cuánto más a nosotros que estamos aquí todavía en la Tierra trabajando en Su Obra!

Y el juicio comienza ¿por dónde? Por la Casa de Dios. Y después continuará para el mundo el juicio de la gran tribulación.

Así que antes de caer el juicio divino sobre la humanidad en la gran tribulación, sepan que los mensajeros con su grupo van a ser juzgados; los que están en el Paraíso y nosotros aquí también en la Tierra.

Por lo tanto, tengamos todo bien arreglado, bien en orden, para que cuando llegue ese momento hayamos hecho la Obra que Dios nos ha dado para hacer y presentemos buenas cuentas ante Cristo.

Recuerden que Él juzga nuestro corazón. Así que nadie podrá decirle: “No, es que yo hice esto por esto y por esto”. Él sabe por qué hemos hecho cada cosa que hemos hecho en Su Obra. Así que no tendrá Él necesidad de que usted le diga por qué lo hizo, porque Él lo ve en el corazón; y conforme a la intención del corazón suyo en todo lo que usted ha hecho en su vida aquí, y en su trabajo ministerial, es que Cristo lo va a juzgar a usted y a mí también.

Así que todos vamos a pasar por esa etapa. Y mi mejor consejo es que estén ¿cómo? Preparados. Y trabajemos con amor divino, siempre orando a nuestro Señor y consagrando nuestras vidas a Cristo, y manteniendo nuestro hogar en orden, amando a nuestras esposas, y tratándolas con delicadeza, hablándole con palabras correctas, tratándolas bien (como se debe tratar a la esposa); y evitando problemas con nuestras esposas, con nuestra familia; porque al final del camino Cristo nos va a llamar a juicio, y en guerra avisada dicen que no muere gente.

Así que no crea que puede brincar y saltar, y después salirse con la suya. Eso no es así. Él al final del camino nos llamará a juicio, y ahí vamos a responder por todo lo que hemos hecho.

Es como en los supermercados, que cualquier persona puede decir…, va con su carrito y puede decir: “No me están mirando, voy a agarrar esto (y lo echa al carrito; y mira…). No me están mirando, voy a agarrar esto otro”, sigue echando en su carrito; y cuando va a salir, pues allá está la cajera, para que usted pague por todo lo que usted tomó.

Si usted, por cuanto tenía libre albedrío, vean ustedes, usted tomó de todo lo que allí estaba; pero al final tiene que pasar por la caja, y ahí le van a cobrar hasta el último centavo; no le perdonan ni un centavo.

Es, vamos a decir, 99 dólares con 99 centavos; o 99 dólares con 1 centavo. Tiene que buscar el centavito para pagar ese centavito, porque no se le va a descuadrar la caja a la que está allí en la caja porque usted no tenga el centavito.

Así que vean ustedes que tenemos una responsabilidad delante de Cristo. Él es el que va a juzgar, y vamos a estar allí, vamos a estar allí para ese momento. Y la cosa es que antes de ser transformados viene ese momentito, hasta donde yo he estado viendo; porque también viene para los que están en el Paraíso antes de recibir el cuerpo eterno.

Así que si ellos tienen que pasar por esa etapa, ¡cuánto más nosotros que estamos aquí! para poder tener el cambio de cuerpo. Así que estén preparados para ese momento.

Mi deseo es que todos reciban el nuevo cuerpo; y todas vuestras congregaciones, y todas las personas en vuestras congregaciones, reciban el nuevo cuerpo también; pues no estoy trabajando para que después la gente se queden aquí sin el nuevo cuerpo. Estoy trabajando en la Obra de Cristo para ese propósito: para la transformación de nuestros cuerpos; para eso me ha enviado Cristo a ustedes: para traerles la Palabra y darles todo el consejo divino para en este Día Postrero ser transformados e ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que yo estoy de parte de todos ustedes para que tengan el cuerpo nuevo; pero recuerden: hagan conforme a la Palabra, sigan el consejo de la Palabra de Dios. No brinquen y salten, y después estar esperando un nuevo cuerpo. Manténganse fieles a Cristo y Su Palabra. Y recuerden lo que Dios habló por Sus profetas y apóstoles, y por los mensajeros; eso también es para nuestro tiempo.

Así que manténganse fieles a Cristo y apártense de todo lo que sea desagradable a Dios. Y todas las cosas que desagradan a Dios están escritas ahí en la Biblia. Aseguren ustedes bien su futuro, aseguren ustedes bien todo, de modo que salgan todos bien en ese momento que va a venir.

Ahora, ¿cómo se va a desarrollar todo? Yo no sé. Pero una cosa yo sé, y es lo que dijo Dios por medio de nuestro hermano Branham: que regresarán los días de Ananías y Safira. Y eso si no es el juicio de Dios comenzando por Su Casa, no sé entonces qué es el juicio de Dios.

Así que recuerden: llegará un momento en que eso se estará repitiendo a una escala mayor. Y todo lo que vimos allá en el tiempo de los apóstoles, tanto de San Pedro y los otros apóstoles, y San Pablo, todo ese juicio divino que hemos visto manifestado parcialmente en el tiempo de los apóstoles y de los siete ángeles mensajeros, y en el tiempo de Jesús, y el tiempo de los profetas del Antiguo Testamento, todo eso regresa para este tiempo final. ¿Y comienza por dónde? Por la Casa de Dios.

Miren cómo también los hijos de Aarón murieron por el juicio divino. ¿Dónde estaban? En la Casa de Dios.

Así que tenemos que estar apercibidos para que no nos tome por sorpresa y vaya alguien a estar en la línea del juicio divino para recibir el juicio divino. Más bien estemos con nuestras faltas y pecados lavados en la Sangre de Cristo, y así justificados y santificados por Cristo en este Día Postrero, de modo que no se encuentre en nosotros ni siquiera el recuerdo del pecado. Y caminando conforme a Su voluntad.

San Pablo dice: “El que mentía, no mienta más”2; y el que hacía cualquier otra cosa mala, pues no la haga más; y vivan vidas justas y santas ante la presencia del Señor. Llegará el momento en que no habrá oportunidad para lavar nuestras faltas y pecados; y ya, de ahí en adelante, el juicio de Dios es lo que le espera a toda persona.

Así que estén alertas, porque de un momento a otro eso va a suceder.

Cuando el Cordero salga del Trono de Intercesión ya no habrá lugar para decir: “Señor, perdóname esto o esto otro”. Ya no hay oportunidad. De ahí en adelante cada uno recibirá el juicio divino conforme a sus hechos. Y el que no tenga lavados sus pecados antes de que eso ocurra, pues los tendrá; no habrá donde lavarlos.

Es como una persona que tiene su ropa sucia y dice: “La voy a lavar, la voy a llevar a la lavandería”; pero espera mucho y cuando dice: “Voy a llevarla ya, este es el momento que yo tenía para llevarla”; y cuando llega, está cerrada. Se quedó con la ropa sucia; ya no hay oportunidad para nada.

Y eso está muy cerca. Pronto sucederá eso, y ya no habrá más oportunidad. Así que estemos preparados, como dice la Escritura, para así ser transformados en este Día Postrero.

Impreso en Puerto Rico

1 1 Corintios 3:13-15

2 Efesios 4:17-32

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