Domingo, 6 de diciembre de 2020

ESTUDIO BÍBLICO #53

DOMINGO, 6 DE DICIEMBRE DE 2020

TEMA: EL ANGEL FUERTE EN EL TIEMPO DEL FIN

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 5 de abril de 1998

(Segunda actividad)

Cayey, Puerto Rico

Escritura base: Apocalipsis 10:1-11

LA VISIÓN DE LA GRAN CARPA CATEDRAL – VOL. IV

Pág. 154-155

¿Dónde está hoy el Ángel que le reveló a Juan el Apocalipsis?

Dr. William Soto Santiago

Jueves, 13 de mayo de 1999

(Segunda actividad)

Las Choapas, Veracruz, México

(…) Y ahora, veamos lo que estará sucediendo en este tiempo final. En la página 22 del libro de Citas dice, en el párrafo 176 (que es un extracto de “Preguntas y respuestas” del libro de los Hebreos, Núm. 3), dice:

176 – “Y allí están esos dos testigos. Y cuando ellos atormenten al mundo con sus predicaciones (o sea, predicando los juicios divinos que han de venir), y reúnan otra vez a los judíos, trayéndolos a arrepentimiento, trayéndolos otra vez a que crean… cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Este es Él!’. Pero Él no viene por ellos, viene por Su Novia”.

¿Y cómo viene por Su Novia? Viene como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo; y viene velándose y revelándose en carne humana en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, y manifestándose por medio de Su Ángel Mensajero, y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y llamando y juntando a los escogidos, y preparándonos para ser transformados y raptados, para ser adoptados.

Y cuando Cristo adopte Su Ángel, y luego también nos adoptará a todos nosotros, el pueblo hebreo verá esa manifestación; porque cuando esté adoptado el Ángel de Jesucristo, entonces es que van a suceder grandes maravillas y milagros. Y se cumplirá la Visión de la Carpa literalmente en ese tiempo, con grandes maravillas y milagros; y estremecerá al mundo entero, y al pueblo hebreo también, y al cristianismo completo. Porque la Tercera Etapa, que es la etapa del cumplimiento de la Visión de la Carpa, que es la etapa del cumplimiento del Séptimo Sello, de la Segunda Venida de Cristo, corresponde al Día Postrero, cuando seamos adoptados por Cristo y obtengamos nuestro nuevo cuerpo.

 

LIBRO DE LAS EDADES

La Visión de Patmos – Pág. 48

Rev. William M. Branham

40. Cuán conmovedora e inspirativa fue la aparición de Jesús a Juan, quien estaba desterrado por causa de la Palabra. ¡Y he aquí, la Palabra viva ahora estaba en frente de él! ¡Qué visión tan iluminadora! Porque todo atributo descriptivo tiene una significación. ¡Qué revelación de Su glorioso Ser!

41. 1. Su cabello tan blanco como la nieve. Juan se fijó en Él, y mencionó primeramente la blancura de Su cabello. Era blanco y brillante como la nieve. Esto no fue por causa de Su edad. Oh, no. El cabello resplandecientemente blanco no significa edad, sino experiencia, madurez y sabiduría. El Ser Eterno no cumple años. ¿Qué es el tiempo para Dios? Tiempo significa muy poco para Dios, pero sabiduría significa mucho. Es como cuando Salomón le rogó a Dios por sabiduría para juzgar al pueblo de Israel. Ahora, Él viene, el Juez de toda la Tierra. Él será coronado con sabiduría. Eso es lo que significa el cabello blanco y resplandeciente. (…)

42. Allí está. Daniel lo vio con aquel cabello blanco. Él era el Juez que abría los libros y juzgaba con ellos. Daniel lo vio que venía en las nubes. Eso es exactamente lo que vio Juan. Ambos lo vieron exactamente igual. Ellos vieron al Juez con Su cinta de juicio alrededor de sus hombros, puro y santo, lleno de sabiduría, completamente apto para juzgar al mundo en justicia. ¡Aleluya!

43. Aun el mundo entiende este simbolismo, porque en tiempos pasados el juez llegaba y convocaba la corte, estando vestido con una peluca blanca y un manto largo que significaba completa autoridad (un manto desde el cuello hasta los pies) para impartir justicia.

 

LA VISIÓN DE LA GRAN CARPA CATEDRAL – VOL. I

Pág. 296-297

La restauración de todas las cosas

Dr. William Soto Santiago

Sábado, 25 de noviembre de 2006

Osasco, São Paulo, Brasil

Por lo tanto, en la parte física le corresponde a la Iglesia del Señor del tiempo de la restauración de todas las cosas. No va a aparecer San Pablo construyendo una carpa gigante para que se cumpla ahí; ni el segundo ángel mensajero tampoco, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto. No va a aparecer Lutero construyendo una carpa grande con su grupo, para decir: “Eso fue lo que vio el reverendo William Branham”. Ya el tiempo de Lutero pasó. El reverendo William Branham estaba viendo hacia el futuro. No estaba viendo en su tiempo, estaba viendo hacia futuro. Ya él estaba en otra dimensión; y vio actividades llevándose a cabo; y no eran actividades de él, ni era una carpa de él tampoco. Él vio las cosas sucediendo y los milagros sucediendo, y sin embargo él no estaba ministrando. Pero el Ángel le dijo que él va a estar allí.

Si los siete ángeles de las siete edades vinieron y se encontraron con él… ¿O sería que los siete ángeles de las siete iglesias vinieron para encontrarse con el que era diferente?

Y lo subió a donde estaba él con los otros ángeles, para esta reunión que —como resultado— tendría un efecto importante en el este, donde él fue para predicar los Sellos; lo cual señala que, para el Día Postrero, lo que pasará en el oeste tendrá un impacto grande en el este, en Israel.

Dice el reverendo William Branham que el Ángel Fuerte que desciende del Cielo es el Mensajero a Israel. Entonces ¿es quién? El Espíritu Santo, Cristo en Su cuerpo angelical, el Ángel del Pacto. Pero dice: “Pero Él viene por Su Iglesia, por Su Novia”. Y dice que cuando ellos, los judíos, lo vean viniendo por Su Iglesia, dirán: “Este es el que nosotros estamos esperando”.

Entonces, ¿dónde lo van a ver manifestado? En medio de la Iglesia. Eso es en la Tercera Etapa que vio el reverendo William Branham. Por eso le fue prohibido ir a Israel, porque no era el tiempo todavía. No era el tiempo en la séptima edad. Ni la brecha que hubo entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular, tampoco era el tiempo para ir a Israel.

El tiempo para Israel es en la Edad de la Piedra Angular, en el tiempo o los tiempos para la restauración de todas las cosas, para la restauración de Israel; ser restaurado Israel con las doce tribus, ser restaurado el Reino de David o Reino de Dios en la Tierra, en Israel, ser restaurado el Trono de David con un Rey sobre Israel y sobre todas las naciones.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Séptimo Sello – Pág. 466

Rev. William M. Branham

144. Ahora, ¿por qué? Prosigamos a probarlo: Este es el secreto que ninguno conoce. A Juan le fue prohibido escribirlo y aun de conocer un símbolo. ¿Por qué? Aquí está: No había ninguna actividad en el Cielo, porque de otra manera podría revelar el secreto. ¿Ahora lo ven? Si es tan tremendo, pues tiene que ser incluido, porque tiene que suceder; pero cuando sonaron los Siete Truenos… Ahora noten bien: Cuando vinieron los siete ángeles para tocar sus trompetas, entonces hubo un trueno; cuando Israel fue juntado, hubo una trompeta; cuando el tiempo no será más, entonces será la última trompeta, un trueno. Pero aquí tenemos siete truenos, uno tras otro: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete —un número perfecto. Siete truenos, uno tras otro, sonaron así rápidamente: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, pero sin que se entendiera. Luego, los Cielos no lo pudieron escribir, porque no lo conocen. Ninguna otra cosa tampoco lo conoce, porque no hay en qué basarse; es un tiempo de reposo. Fue tan tremendo que hasta a los ángeles no les fue dado a conocer. Ahora, ¿por qué? Si Satanás lograra conocer esto, quizás haría gran daño. Y esa es una cosa que él no sabe. Él puede interpretar lo que quiera y personificar cualquier don (ojalá estén aprendiendo), pero él no puede conocer esto, porque ni está escrito en la Palabra. Es un secreto por completo. Los ángeles y todos se callaron. Si ellos hubieran hecho algún movimiento, quizás eso hubiera servido para revelar algo; por eso se callaron y no se movieron.

145. Siete es el número perfecto de Dios, y hubo estos siete truenos consecutivos uno tras otro. Estos siete truenos sonaron así rápidamente, como si estuvieran deletreando algo. Ahora noten, pues, que en ese tiempo Juan comenzó a escribir y le fue dicho: “No lo escribas”. Jesús nunca habló de esto; Juan no lo podía escribir; los ángeles no sabían nada de esto. Entonces, ¿qué es? Es aquello de lo cual dijo Jesús que ni los ángeles en el Cielo lo conocían, ni Jesús mismo lo conocía; porque Él dijo que solamente Dios lo conocía. Pero nos dijo que cuando comenzáramos a ver estas señales aparecer… ¿Ahora están entendiendo mejor? Podemos ver las señales.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

La Brecha – Pág. 74

Rev. William M. Branham

83. Ahora, en el versículo 2 está el Ángel Fuerte predicando en alta voz: “¿Quién es digno?”. Ahora, ¿digno de qué? Digno de tomar ese Libro. ¿Dónde está el Libro? Está con su dueño original porque fue canjeado por el primer hijo de Dios en el linaje humano. Cuando él canjeó sus derechos por oír más bien a Satanás, ¿qué hizo? Aceptó la sabiduría de Satanás en vez de la Palabra de Dios. Aquí sí podríamos detenernos un buen rato. Los hijos de Dios tomarán una idea que sale del seminario en vez de la Palabra de Dios, igual como hizo Adam. Él canjeó sus derechos. Y cuando él hizo esto, todo volvió directamente hacia atrás. ¿No puede ver usted dónde ha estado todo este tiempo durante las edades? Volvió directamente al dueño original. Y ahora Juan en el espíritu, parado en el Cielo, acaba de ser levantado de entre las edades de la Iglesia; en el capítulo 4 fue levantado porque le fue dicho: “Sube acá, porque te voy a mostrar las cosas que vendrán”. Y él vio uno sentado sobre el Trono con este Libro en la mano derecha. Piénselo bien. Luego en este Libro estaba el título de la redención y estaba sellado con siete sellos. Luego vino un Ángel Fuerte predicando en alta voz: “¿Quién es digno de abrir el Libro y de tomarlo? ¿Quién es digno de abrir este Libro y desatar los sellos?”. ¿Ve usted? Juan vio estas cosas y el Ángel hizo esa pregunta: “¿Quién es digno? Dejad que él…”. ¡Oh, hermano! Puede ser que simplemente me siento de esta manera, pero el Ángel dijo: “Dejad que él…”. Aquí está el Libro de la Redención, aquí está el plan de la redención, aquí está la única manera en que usted alguna vez podrá ser redimido, porque aquí está el título de la redención de los Cielos y de la Tierra. “Dejad que alguien se presente, si quiere; que ahora hable o para siempre se quede callado; dejad que se presente para reclamar este Libro. ¿Quién es digno de hacerlo?”.

84. Entonces Juan dice que no hubo hombre en el Cielo digno de hacerlo; tampoco hubo digno sobre la Tierra, ni entre los que estaban debajo de la tierra (los que habían muerto) no hubo ninguno digno. No fue hallado ninguno digno. La llamada del Ángel era para que se presentara el Redentor semejante. Dios dijo: “Yo tengo una ley por medio de la cual un redentor semejante puede ser un sustituto; ahora, ¿dónde está este Redentor semejante?”. ¿Quién tenía la capacidad de tomar el Libro? Entonces desde Adam, a través de todos los profetas y apóstoles, no hubo nadie hallado digno. Eso es algo muy tremendo. No hubo nadie en el Cielo, ni sobre la Tierra, ni uno de entre los que habían vivido antes. Allí estaba Elías, Moisés, y todos los apóstoles, y todos los que habían muerto; estaban todos los hombres santos como Job, y los sabios. Todos estaban presentes y nadie era digno ni aun de mirar el Libro, mucho menos de tomarlo y romper los sellos. Ahora ¿dónde está el papa y los demás? ¿Dónde está el obispo? ¿Dónde está nuestro mérito? Nosotros somos nada.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Cuarto Sello – Pág. 237

Rev. William M. Branham

21. Hay siete Sellos que sellan este Libro. Ahora, después que estos siete Sellos son completados, hallamos en Apocalipsis capítulo 10, que hay siete truenos misteriosos que Juan iba a escribir pero le fue prohibido escribirlos. En el tiempo de esos Truenos hallamos a Cristo o al Ángel Fuerte bajando con el arco iris sobre Su cabeza, y poniendo Sus pies sobre la tierra y el mar, y jurando que el tiempo se acabaría en ese tiempo.

22. Luego hallamos en la revelación de los Sellos que el Cordero había dejado Su Obra de Mediador como Intercesor, y había venido para reclamar Sus derechos —todo lo que había redimido por Su muerte.

 

LA IGLESIA HACIENDO HISTORIA EN SU TRAYECTORIA

(Reunión de Ministros)

Dr. William Soto Santiago

Martes, 7 de noviembre de 2000

Talcahuano, Chile

Y ahora, podemos ver que Juan quiso adorar al Ángel que le mostró todas estas cosas; y tenemos a este Ángel del Señor Jesucristo enviado por Jesucristo, con la revelación de Jesucristo, para dar a Juan la revelación apocalíptica, que contiene todas las cosas que han de suceder.

Por eso ese es un libro profético; por eso dice: “Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”, porque es un libro profético; la profecía – las palabras de la profecía de este libro.

O sea que son palabras proféticas contenidas en este libro, las cuales dio Dios por medio del Arcángel Gabriel a Juan. Dice Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3:

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.

Aquí tenemos las palabras dichas: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía”. ¿Ven? Es un libro profético dado por el Arcángel Gabriel al apóstol San Juan; porque ese Ángel Gabriel o Arcángel Gabriel (que significa ‘Varón de Dios’), encontramos que es el que tiene acceso al Libro de la Verdad; por eso a Daniel le dijo: “Yo te mostraré (el Arcángel Gabriel le dijo a Daniel)… Yo te mostraré las cosas que están en el Libro de la Verdad”.

Y ahora, encontramos acá, en el Apocalipsis, al Ángel del Señor Jesucristo revelándole a Juan el apóstol las cosas que han de suceder durante todo ese lapso de tiempo de la Iglesia del Señor Jesucristo; están contenidas aquí en símbolos todas estas cosas, para que queden ahí como palabras proféticas: las palabras de la profecía de este Libro.

Y ahora, con esa revelación profética dada a Juan el apóstol, vean ustedes, encontramos que la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo, y todo lo que girará alrededor de la Dispensación de la Gracia, y luego pasará a la Dispensación del Reino, todo está contenido en palabras proféticas del Apocalipsis.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Primer Sello – Pág. 117

Rev. William M. Branham

79. Ahora, piense bien, Juan escribió esto que tenemos, pero cuando empezó a escribir los otros siete truenos, le dijeron: “No lo escribas”. Ahora, Juan tenía comisión de escribir todo lo que viera, pero cuando tronaron estos siete truenos de Apocalipsis 10, entonces le fue dicho: “No escribas nada de esto”. Estos son misterios que todavía no conocemos; pero la opinión mía es que serán revelados ya muy pronto, y esto impartirá fe y gracia a la Novia para ser raptada. Hemos estudiado todo lo que sabemos, todas las dispensaciones, y hemos visto todas estas cosas; hemos visto los misterios de Dios, y hemos visto la gran reunión de la Novia en los últimos días; sin embargo, hay algo allí todavía al cual no podemos llegar. Hay algo allí. Pero me imagino que cuando esos misterios empiecen a manifestarse… Dios dijo: “Detengamos esto. Yo revelaré esto en aquel día. Juan, no escribas esto porque tropezarán con ello; déjalo pasar; pero Yo lo revelaré en aquel día cuando tengan necesidad de saberlo”.

Impreso en Puerto Rico