Domingo, 11 de abril de 2021

ESTUDIO BÍBLICO #89 – DOMINGO, 11 DE ABRIL DE 2021

TEMA: MOISÉS PARADO EN LA BRECHA ENTRE DIOS Y EL PUEBLO

Dr. William Soto Santiago

Martes, 8 de septiembre de 1998

San Bartolomé Milpas Altas, Sacatepéquez, Guatemala

Escritura base: Éxodo 33:11-23 y 34:1-10

 

LIBRO DE CITAS – Pág. 59

Una señal verdadera que es pasada por alto

Jeffersonville, Ind., 11-12-61

Rev. William M. Branham

519 – “En Malaquías, el capítulo 4, y también en Apocalipsis, el capítulo 3, nos dice que estará aquí en los últimos días, ese mismo que se parará en la brecha por la gente con un rebaño pequeño que Dios le dará. Él vendrá en los últimos días, Dios lo dijo. Él será una señal a esta nación Gentil, que su tiempo ya no es. Y acuérdense, cuando él aparece en la escena, el tiempo está a la mano. Oremos que Dios lo mande. El tiempo está a la mano. Tan pronto como su ministerio fue acabado, el Mesías se presentó Él mismo. Tan pronto como esta gran persona que vendrá en los últimos días acabará su ministerio, el Mesías se presentará Él mismo”.

 

PARADO EN LA BRECHA1

Págs. 33-34, párrs. 157-158

Rev. William M. Branham

157 Pero que esta iglesia y la iglesia que está por venir, sepan que: si Dios empuja a un hombre por un tubo, y éste no se mueve para nada hasta que Dios le dice, no hay nada de fe relacionado a eso. Es Dios empujándolo a algo. Y ha llevado el ministerio al lugar en donde nadie puede decir ni una sola palabra en contra. Pero de aquí en adelante, permítanme hablarles primero en el Nombre del Señor, antes de que escuchen, porque yo tengo que salir por fe. Yo lo debo hacer por fe, si pienso que es correcto o errado, o lo que sea. Hago lo mejor que puedo al escoger, y luego prosigo para ponerlo por obra. La razón de que no ha sido errado, es porque yo he esperado hasta que Él me dijera que lo hiciera. Yo he esperado en Él. Así que no era yo; era Él.

158 Pero ¿ven?, aun el gran San Pablo se encontró en un apuro en una ocasión. Y muchas veces Dios ha hecho cosas o ha permitido que las hagan Sus siervos, las cuales eran errores, para así probar estas cosas. Ahora, sabemos que los seres humanos pueden cometer errores, pero Dios no puede cometer errores. Pero ahora, si yo entro al campo de la predicación, y haciendo lo que hago, entonces tengo que fijar las reuniones de antemano y alinear las cosas. Y quizás este sea ese gran tiempo por venir que todos hemos estado esperando. Y seguramente si “Esto en sí mismo es una cosa tremenda que traerá a cumplimiento, y hará que se cumpla, la tremenda victoria en el Amor Divino”, y ese es el verbo antes del adverbio, entonces es Divino Amor, lo cual es Dios. ¿Ven? Y se necesita el amor de Dios para ponerse uno directamente en la línea del frente y pararse en la brecha a favor del pueblo”.

 

LIBRO DE LOS SELLOS

El Segundo Sello – Pág. 155

Rev. William M. Branham

25. Cada hombre es diferente, tiene su propio carácter. Si Dios tan sólo puede conseguir una sola persona que se ponga en Sus manos, eso será todo lo que Él necesita; entonces puede hacer lo que Él quiere. Solamente necesita uno. En los días de Noé, en los días de Elías, en los días de Moisés… Muchos se levantaron en los días de Moisés y dijeron: “Pues tú no eres el único hombre santo entre nosotros”. Y allí estaban Coré y Dathán. Y Dios le dijo a Moisés: “Sepárate y abriré la tierra y acabaré con esta gente”. Luego la gente empezó a quejarse, y Dios dijo: “Pues acabaré con todos completamente”. Entonces en esa ocasión Moisés tomó el lugar de Cristo tirándose en la brecha, dijo: “No lo hagas Señor”. Desde luego, siendo que Dios había ordenado a Moisés que hiciera esto, Él no podía ignorar a Moisés porque él estaba tomando el lugar de Cristo en ese momento. Fue Cristo en Moisés absolutamente.

26. Estamos agradecidos hoy que Dios se está revelando a nosotros. Y yo creo que el gran día está comenzando a amanecer; las luces están comenzando a brillar; las aves del Paraíso están comenzando a cantar también, y saben que ahora ya no falta mucho. Algo va a suceder; tiene que ser.

 

EL ENVIADO DEL SEÑOR JESUCRISTO Y SU OBRA

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 29 de junio de 1986

Bogotá, Colombia

En nuestro tiempo es necesario que entendamos estas cosas para que así sepamos dónde, cuándo y quién tendrá en su boca la Palabra de Dios para nuestro tiempo.

Si le preguntamos a Jesús quién estará con la Palabra de vida eterna en su boca para el pueblo, y le pedimos a Jesús que nos envíe, que nos dé Su Palabra de vida eterna en el fin del tiempo, y que nos identifique por Su Palabra —en la Escritura— a quién Él enviará para traer la Palabra de vida eterna, Él nos dice: “He aquí, yo Jesús he enviado mi Ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias”:

La Palabra de vida eterna, la Palabra del Señor Jesucristo en la boca del Enviado del Señor Jesucristo, el Ángel del Señor Jesucristo con el ministerio que llamará con Gran Voz de Trompeta y juntará a todos los escogidos, conforme a la promesa del Señor Jesucristo2: “Y enviará el Hijo del Hombre a Sus Ángeles, con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a todos los escogidos”.

Ese es el ministerio del Ángel del Señor Jesucristo para el fin del siglo. Es el ministerio que llama, que recoge con Gran Voz de Trompeta, con la Trompeta del Año del Jubileo, con la Trompeta Final, que antecede a la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos. Es el Ángel del Señor llevando a cabo en el fin del siglo la Obra del Señor Jesucristo.

Por eso él en cualquier momento podrá decir lo mismo que dijo el Señor Jesucristo: “La Palabra que os he hablado no es mía, sino del que me envió; porque Él ha puesto Su Palabra en mi boca”. Eso era lo que decía Jesús.

 

EL MINISTERIO DEL FIN DEL SIGLO

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 18 de mayo de 1986

Cayey, Puerto Rico

La Voz que estará en la Gran Voz de Trompeta, en el ministerio del fin del siglo de los Ángeles del Señor, será la Voz del Buen Pastor, la Voz del Señor Jesucristo a través de Su Ángel Mensajero, el cual enviará para todas las iglesias. En Apocalipsis 22:16 dice: “He aquí yo Jesús he enviado mi Ángel para daros testimonio de estas cosas…”.

Ese Mensaje, ese Testimonio, que Él estará dando, es la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos los elegidos. Ese es el ministerio del fin del siglo. Y los que escuchen Su Voz, Su Mensaje, y estén bajo el ministerio del fin del siglo, serán los escogidos del fin del siglo en el tiempo en que vivimos; los cuales están siendo preparados para la transformación, si permanecen vivos; pero si mueren, o duermen (porque los santos no mueren), entonces han sido preparados para la resurrección.

Así que bajo el ministerio del fin del siglo tendremos las grandes promesas de la transformación de nuestros cuerpos después de la resurrección de los muertos; los cuales aparecerán en el occidente, conforme a la promesa divina.

Porque es en el continente donde se esté llevando a cabo el ministerio del fin del siglo, en donde ese ministerio esté tocando la Gran Voz de Trompeta, en donde aparecerán todos los elegidos de las edades del pasado. Si están tocando la Gran Voz de Trompeta en el occidente, no van a aparecer en el oriente.

Porque si alguien le está llamando a usted para que se levante y vaya donde está él, entonces usted no va a levantarse para irse a otro lugar; porque usted quiere ir a aquel que lo está llamando.

La Gran Voz de Trompeta estará llamando en el fin del siglo a todos los elegidos que estarán viviendo en esta Tierra; y así como ellos irán directamente adonde esté la Gran Voz de Trompeta haciendo el llamado, y estarán siendo recogidos en donde Él los esté colocando (porque Él los estará colocando y preparando para la transformación de sus cuerpos); así también sucederá con los que resuciten: ellos no querrán ir para Alemania, en donde estuvo Lutero, porque a Lutero ellos lo tuvieron aquí en la Tierra cuando les ministró la Palabra y les recogió; y después le han tenido por cientos de años allá en el Paraíso; y así mismo a los demás mensajeros.

Si le preguntamos al séptimo mensajero adonde desea irse en la resurrección: “¿Deseas irte con el quinto mensajero de la edad de la Iglesia gentil?”, él contestaría: “¿Y para qué con el quinto?, si yo fui el séptimo mensajero, y en revelación tuve más que él”.

De seguro que el séptimo mensajero nos dirá: “Yo quiero ir adonde esté alguien que haya traído al pueblo más de lo que yo he traído; alguien que le haya traído al pueblo todo lo que yo dije que le iba a ser traído al pueblo después que yo me fuera; alguien que haya cumplido lo que yo dije que cumpliría el ministerio que viniera después de mí. Y donde esté ese mensajero, ahí yo quiero estar”.

Y el idioma no será inconveniente; porque en el otro cuerpo no hay problemas. Allí se saben todas las cosas. De modo que los que resuciten entenderán todos los idiomas, porque no hay limitaciones. Y los que sean transformados entenderán igual que nosotros entendemos.

Así que todos quieren ir adonde esté la Gran Voz de Trompeta, en donde esté el ministerio del fin del siglo; porque es el único ministerio que llevará a cabo la labor que corresponde al fin del siglo. Es el único ministerio que, al terminar su Mensaje, ocasionará la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos; porque es el Mensaje de Gran Voz de Trompeta, es la Trompeta Final.

Y San Pablo dijo3: “Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados. A la final trompeta; porque será tocada la trompeta de Dios, y los muertos resucitarán primero, y luego (los que vivimos) seremos transformados”. ¿Quiénes? Los que hayan escuchado la Gran Voz de Trompeta. Eso no lo puede eludir ninguna persona. Para estar en la transformación, tiene que escuchar la Gran Voz de Trompeta bajo el ministerio del fin del siglo.

Cualquier otra cosa fuera del ministerio del fin del siglo, es sectarismo religioso, religiones, imaginaciones de las gentes, fanatismo y todas esas cosas. Lo único real es lo que dijo el Señor Jesucristo que sería el ministerio del fin del siglo para llamar y juntar a todos los escogidos, y para hacer la separación del trigo y de la cizaña.

Cualquier otra persona que aparezca en esta Tierra, que no tenga el ministerio doble de los Dos Olivos, el ministerio doble de los Dos Candeleros, el ministerio doble de los Ángeles del Señor enviados para llevar a cabo la gran cosecha; cualquier otra persona que aparezca, será cualquier otra cosa, menos la persona enviada con el ministerio del fin del siglo.

Y nosotros queremos lo que ha sido prometido en la Escritura. Fuera de eso no estamos interesados en ser religiosos, ni en pertenecer a alguna secta religiosa o a alguna religión; porque lo que realmente tiene valor para llamar y recoger a los escogidos, es el ministerio del fin del siglo. Lo que realmente tiene valor ante la presencia de Dios, para la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, es el ministerio del fin del siglo llamando con Gran Voz de Trompeta a todos los elegidos.

Fuera de ese ministerio, lo demás, aunque sea bueno humanamente, ante Dios pierde todo su valor comparado con lo que Él prometió para el fin del siglo, comparado con el ministerio del fin del siglo, el ministerio del Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, que envía para todas las Iglesias, para darles testimonio de estas cosas; para con Gran Voz de Trompeta dar a conocer estos misterios del Reino de los Cielos que corresponden al fin del siglo.

(…) Por eso es que amamos mucho el ministerio que dice el Señor Jesucristo que nos enviará para que escuchemos —a través de ese ministerio— todo el Programa Divino del fin del siglo; para que escuchemos la Voz del Señor Jesucristo, y de esa manera seamos llamados, recogidos y preparados para la transformación. Es el ministerio que nos prepara para la transformación, para entrar a la eternidad. ¿Y cómo no lo vamos a apreciar? ¿Y cómo no vamos a amar ese ministerio?

Y ahora les digo a ustedes: Repítanse ustedes mismos, en su mente y en su corazón, aquellas palabras que dijo el Señor Jesucristo: “Aunque no me creáis a mí, creed a las obras”. Crean al Mensaje, crean a la Palabra, crean a la Obra que ha sido prometida para el fin del siglo, crean el ministerio que ha sido prometido para el fin del siglo; porque eso es lo que traerá la transformación de nuestros cuerpos y la resurrección de los vivos, y también traerá lo que le corresponde a la cizaña.

Así que algo tenemos que recibir de ese ministerio: la parte buena, la bendición que traerá, o el juicio que traerá para la gran tribulación. Así que todos decimos: “Nos quedamos con lo primero, porque eso es lo que estamos nosotros esperando”.

Impreso en Puerto Rico

1 SPN63-0623M (traducción oficial) / (Citas, pág. 102, párr. 880)

2 San Mateo 24:31

3 1 Corintios 15:51-52