Viernes, 2 de octubre de 2020

ESTUDIO BÍBLICO #34 – VIERNES, 2 DE OCTUBRE DE 2020

TEMA: LA ÚNICA VOZ DE DIOS

Dr. William Soto Santiago

Martes, 4 de mayo de 1999

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México

Escrituras base: Éxodo 23:20-23 y Apocalipsis 22:16

LIBRO DE LAS EDADES

La Edad de Esmirna – Pág. 169

Rev. William Marrion Branham

  1. Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere. Cuánto cuidado debemos tener de oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las iglesias!

 

LIBRO DE CITAS – Pág. 48

Revelación Capítulo 4

Jeffersonville, Ind., 12-31-60

Rev. William Marrion Branham

414 – “Hay un gran estremecimiento entre los elegidos. Una cosa grande y poderosa está ocurriendo, pero el mundo nada sabe al respecto. / Y así mismo es el Evangelio hoy: ¡Grande! Y el Evangelio está estremeciendo como nunca antes lo ha hecho, pero está estremeciendo en el remanente. Eso es correcto, preparándolos. / ‘Y miré y he aquí una puerta estaba abierta en el cielo, y la primera voz que oí era la voz como de una trompeta…’. / La Voz era la misma Voz que andaba en los siete candeleros de oro; la misma Voz, la Voz no cambió. / Ahora, después de que Él le mostró todo ese misterio de los siete candeleros de oro (que tenía las siete estrellas, y una peluca blanca puesta, y demás, y pies semejantes al bronce, y ojos como fuego, los símbolos), entonces oyó la misma Voz (observen) que hablaba desde el Cielo”.

 

QUÉDESE CON LA PALABRA – Parte VII – Pág. 15

Una vez más

Dr. William Soto Santiago

Domingo, 7 de diciembre de 1986

Cayey, Puerto Rico

Hemos visto que solamente habrá una voz: la Voz de Dios, la Voz del Cielo, la Voz que Juan dijo: “Y cuando le oí, era la voz como de trompeta”; porque la Voz del Cielo en el fin del tiempo será la Voz como de Trompeta, la Voz de la Trompeta Final, la Voz del Mensaje de la Trompeta del Año del Jubileo, la Gran Voz de Trompeta para todos los escogidos.

Y todos entonces decimos: “Yo quiero oír una vez más la Voz del Cielo, la Gran Voz de Trompeta, la Trompeta Final que nos prepara para nuestra transformación”.

Ninguna otra voz podrá llevar a cabo lo que nosotros necesitamos. Por eso tenemos que agarrarnos bien de la Voz del Cielo, y no dejar que ninguna otra voz llegue a nuestro corazón, sino la Voz del Cielo. No dejar que nada contrario a esa Voz pueda quitar nuestro oído y nuestro corazón de la Voz del Cielo, de la Voz de Dios, que una vez más, en la Tierra, ha sido prometido que estará siendo escuchada; pero será la Voz del Cielo una vez más.

Y todos decimos: “Yo quiero oír esa Voz: la Voz del Cielo, la Voz de Dios, para ver lo que Juan vio”.

Cuando Juan miró, subió y miró, vio un Templo, un Trono, y nosotros veremos el Trono del Señor Jesucristo, y veremos también el lugar que Él dijo[1]: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono”. Estaremos viendo todas esas cosas aquí, estando en la Tierra, pero en el Templo del Señor Jesucristo.

Todo eso, la Voz del Cielo le dijo a Juan como a nosotros[2]: “Sube acá, y yo te mostraré todas las cosas que han de ser después de estas”. Después de las edades de la Iglesia, todo lo que va a acontecer, está prometido ser dado a conocer por esa Voz del Cielo, o por esa Voz como de Trompeta.

Así que si queremos conocer bien las cosas del Cielo, las cosas que han de acontecer y las que estén aconteciendo, solo una Voz ha prometido darnos a conocer esas cosas. Asegúrese bien con esa Voz, agárrese bien de esa Voz, ponga su corazón y su oído atento a esa Voz; porque será la única Voz del Cielo en los días finales.

 

QUÉDESE CON LA PALABRA – Parte XI – Pág. 51

La única Voz de Dios

(Reunión de ministros)

Dr. William Soto Santiago

Lunes, 4 de febrero de 2002

Cali, Colombia

El secreto para mantener el avivamiento en una edad es mantener el Mensaje puro, que Dios, que Cristo, le ha dado al mensajero. Si los ministros comienzan a dar de su propia interpretación, ¿qué sucede? Muere el avivamiento, porque Dios solamente respalda Su Palabra; la Voz única de Dios es la que Dios respalda; y esa es la Voz de Cristo a través del mensajero en cada edad.

¿Cómo podemos mantener el avivamiento de nuestra edad, siendo que el avivamiento de nuestra edad viene por medio de la Voz de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, revelando el misterio del Séptimo Sello? Pues manteniendo puro el Mensaje; por lo cual ha sido grabado en videos, está en cintas magnetofónicas y está también impreso en folletos. Y eso mantiene el Mensaje puro.

Para toda persona que quiera recibirlo puro, lo escucha en grabaciones y ve también, y escucha en los videos, y también lee, y tiene la bendición de poder leer y poder escuchar, y tiene la bienaventuranza: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de la profecía de este libro”[3]. Y así se mantiene puro el Mensaje y se mantiene el avivamiento por tiempo indefinido.

Ahora podemos ver por qué nos ha dado Dios las cámaras y las imprentas: para que se mantenga puro el Mensaje, la única Voz de Dios, y se mantenga el avivamiento del Día Postrero en la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

Cuando alguien se pone a añadirle o quitarle, a darle su propia interpretación, y se lo comunica a su congregación, recuerden: el avivamiento en esa congregación se va a ir; y el culpable, ¿quién será? El ministro; y tendrá que dar cuentas a Dios después; porque no es solamente decir: “Me equivoqué, lo siento”; lo va a sentir bien sentido cuando Cristo le pida cuentas.

Por eso mantenga la Palabra pura, y se mantendrá el avivamiento en su congregación, y se mantendrá el avivamiento en el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular.

Miren ustedes, los que han tratado por su cuenta conseguir revelación divina, miren, ¿qué ha pasado con ellos? Se han convertido en nada. Pero vean, al mantener la Palabra pura en nuestras congregaciones, y por consiguiente en nuestra edad, el avivamiento sigue creciendo.

¿Cómo crece un avivamiento? Pues a medida que Dios llama más personas, el avivamiento pasa a otras personas; y así va creciendo el avivamiento; y nunca menguará mientras mantengamos la Palabra pura de nuestra edad, en nuestra edad y en nuestras congregaciones.

Cuando las personas hacen una denominación, dice el reverendo William Branham: “Ahí mueren”[4]. Hasta ahí llegó, no solamente el grupo, sino el ministro, el cual después tendrá que dar cuentas a Dios.

Por lo tanto, toda persona tiene que cuidarse de eso, porque es mortal para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver que estando nosotros en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, tenemos que mantenernos escuchando la única Voz de Dios; para lo cual Dios nos ha permitido conocer cuál es la única Voz de Dios: es la Voz del Ángel de Jehová, de Jesucristo nuestro Salvador, el cual ha estado hablando de edad en edad por medio del mensajero de cada edad.

Y para este tiempo final, dice[5]: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ese Mensaje dando testimonio de estas cosas es la única Voz de Dios, porque es la Voz de Jesucristo en Espíritu Santo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero, y dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Por lo tanto, mantengamos en nuestra alma y en nuestras congregaciones, y el corazón de cada creyente, la única Voz de Dios; para que así, escuchando la única Voz de Dios, todos seamos preparados, maduremos para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

El beneficio es para todos nosotros. Por lo tanto: “Si oyes hoy Su Voz (la única Voz de Dios) no endurezcas tu corazón”[6], como hizo el pueblo hebreo allá en el desierto y como han hecho a través de las edades cuando el mensajero ha partido: han dejado de escuchar la única Voz de Dios y escucharon sus propias voces, y se denominacionalizaron; y ahí murió cada edad. Esa fue la forma en que murió cada edad.

Ahora, las siete edades ya terminaron, ya murieron, murieron sus mensajeros, y esas edades también murieron espiritualmente; pero hay una edad que está viva: la Edad de la Piedra Angular, porque tiene la única Voz de Dios, la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y Él continuará hablando y nosotros escuchando; y así nos mantendremos vivos espiritualmente, y se mantendrá viva nuestra congregación, y se mantendrá viva la edad nuestra en la cual Dios nos ha colocado.

LA ÚNICA VOZ DE DIOS: Esa es una Voz viva, la cual está señalada para el Día Postrero como la Gran Voz de Trompeta. Es la Voz de Trompeta, la Voz de Arcángel, es la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto en el Día Postrero, hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Así es como llegaremos a nuestra transformación: escuchando la única Voz de Dios, la cual es una Voz viva, que nos habla y nos revela todas estas cosas que deben suceder pronto.

No es una voz humana, sino una Voz del Cielo: la Voz de Cristo desde el Cielo revelándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; pero tiene que usar un hombre, un mensajero, para transmitir Su Mensaje a Su Iglesia, para poder ser escuchado por Su Iglesia y por cada miembro de Su Iglesia.

“LA ÚNICA VOZ DE DIOS”.

Si estuviéramos en la séptima edad, la única Voz de Dios para la séptima edad era la Voz de Cristo a través del séptimo ángel mensajero, ¿ven? Pero ahora estamos en la Edad de la Piedra Angular, en donde Él tiene Su Voz hablándonos y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora, nosotros no rechazamos ni desechamos lo que Cristo habló por medio de Sus ángeles mensajeros y los apóstoles de edades pasadas: todo eso es recogido, toda esa revelación pasada es recogida en el Día Postrero, y colocada (¿dónde?) en la edad correspondiente a nuestro tiempo.

Y es abierta toda Palabra que fue hablada y que no había sido abierta al público, que no había sido abierto el significado de esa Palabra que fue hablada por los mensajeros, los apóstoles y los ángeles mensajeros, o los profetas del Antiguo Testamento, o por Jesús; y es abierta en este tiempo y es dado a conocer el significado a todos nosotros. Y todo esto, en la Voz verdadera de Dios para hoy. Ahí estará todo lo que nosotros necesitamos entender para recibir la fe para ser transformados y raptados, para recibir la fe de rapto y para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todo está en esa Palabra creadora de Dios para nuestro tiempo, que es la única Voz de Dios, la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto, hablándonos en este tiempo final todas estas cosas que deben suceder pronto, conforme a como Él prometió.

Pero tiene que venir esa Voz del Espíritu Santo por medio de un instrumento que Él ha prometido para este tiempo final; y ese instrumento es el Ángel del Señor Jesucristo. Cristo dijo: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Impreso en Puerto Rico

[1] Apocalipsis 3:21

[2] Apocalipsis 4:1

[3] Apocalipsis 1:3

[4] SPN65-0718M “Tratando de hacer un servicio a Dios sin ser la voluntad de Dios”, pág. 25, párr. 137 – Citas, Pág. 150, Párr. 1342

[5] Apocalipsis 22:16

[6] Salmos 95:7-8, Hebreos 3:15, 4:7